5 hábitos para construir equipos de alto rendimiento

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No es lo mismo conducir un coche nuevo que otro de segundo mando, tampoco tener pilotos y mecánicos expertos que aficionados. No significa que la buena voluntad no pueda traer resultados positivos, pero si queremos jugar en otra liga debemos entrenar y convertir esa voluntad en expertise y técnica.

Pasa lo mismo con el equipo, necesitamos construir equipos de alto rendimiento. Según Global Skills Report 2022 hay una correlación entre la inversión en el aprendizaje y el desarrollo con el desempeño de la organización y el alcance de los objetivos.

Las organizaciones que son conscientes de que es esencial desarrollar habilidades para potenciar el crecimiento invierten en ello y miden los resultados.

El 97% de las organizaciones de alto rendimiento priorizan la tecnología, la formación, los programas de mentoring y el desarrollo de nuevas habilidades para el trabajo.

La principal razón para formar a tus colaboradores, confiar en ellos, darles autonomía y hacerlos sentir parte del equipo es que cuantos más empleados autónomos, confiables y comprometidos tengas más segura estará tu empresa a largo plazo.

5 hábitos y acciones que desarrollan las empresas de alto rendimiento

  • Equipos transversales: es importante crear equipos multidepartamentales y con profesionales ambivalentes. Esto da una visión 360 al proyecto y la colaboración permite llegar a soluciones hasta ahora nunca planteadas.
  • Formación personalizada y orientación laboral: el 82% de los empleados de estas organizaciones creen que la empresa tiene una visión realista de la brecha entre las habilidades actuales y las que se necesitan para el futuro. Por lo tanto, invierten en formación personalizada para poder dar respuesta a este gap.

Dar información sobre orientación laboral y futuras habilidades necesarias ayuda a los empleados a planear una carrera profesional interna y tiene una visión integrada de las necesidades y metas de la empresa a medio y largo plazo.

  • Cultura de desarrollo: el growth mindset que gobierna en la empresa hace que todo el mundo sea consciente de la necesidad de desarrollar nuevas habilidades y contar con un plan de crecimiento al interior de la organización.
  • Reclutamiento interno: ante una nueva posición esta empresa siempre piensa en su talento interno y ve si es mejor formar a esa persona que ya conoce la empresa o buscar un nuevo perfil. Este reclutamiento interno favorece y refuerza la cultura de desarrollo.
  • Managers concienciados: solo con el trabajo y el apoyo de los managers es posible crear equipos de alto rendimiento. Destinar espacios y tiempos para conversaciones sobre el futuro, el talento y la necesidad de desarrollo hacen posible que la mentalidad organizacional cambie.

La misión de las empresas

Las nuevas realidades que estamos viviendo hacen que las organizaciones deban esforzarse para poder dar respuesta a sus necesidades y sigan siendo atractivas a la hora de atraer talento.

Aquellas que han sobrevivido mejor a la crisis son las que han usado y potenciado las habilidades de sus colaboradores para asegurar el éxito en un escenario post pandémico.

Tras la pandemia y la aceleración de la adaptación a modelos de trabajo híbrido hemos descubierto una brecha significativa entre las habilidades usadas antes de la pandemia y las requeridas durante y después de esta.

Ante este escenario se produce una brecha de confianza que se basa en dos puntos:

  • ¿Hasta qué punto confían las empresas en su capacidad para ofrecer recursos y desarrollo a sus colaboradores?
  • ¿Confían los empleados en la capacidad de sus organizaciones de desarrollar y potenciar sus habilidades?

Según el estudio de Cornerstone, convertirse en una organización de alto rendimiento va de la mano del desarrollo de habilidades que dan como resultado mejoras tangibles a las empresas. Es indispensable una alineación de las percepciones de las necesidades y deseos de los empleos con las necesidades reales.

Estas organizaciones trabajan en áreas clave como la formación, la rentabilidad, la expansión, el cumplimento normativo y la retención de empleados. En éstas es donde más diferencia podemos ver entre organizaciones que trabajan para tener equipos de alto rendimiento y aquellas que no lo hacen.

De hecho, el 69% de las empresas de todo el mundo están aumentado la inversión en el desarrollo de habilidades según el reporte.

Inversión y retorno

Como área de Recursos Humanos debemos dejar de pensar en el costo y centrar la visión en la ganancia, en ese ROI que nos garantiza el éxito.

Hasta ahora, la reticencia de las empresas a formar a los colaboradores se debía principalmente a la fuga de talento.

Según un estudio realizado por Matthew Bidwell, profesor adjunto de la Wharton School de la Universidad de Pennsylvania, los empleados externos tienen un 61% más de probabilidad de ser despedidos.

Del estudio de Bidwell se desprende que la planificación de la sucesión—la identificación, el desarrollo y la promoción de candidatos internos— puede resultar más rentable y beneficiosa para la organización que recurrir únicamente a candidatos externos.

La búsqueda de talento externo siempre es complementaria, tiene que dar soporte al seno de la organización, pero ya es imposible vivir solo con eso.

El talento es móvil pero también cada vez se percibe una distancia más grande entre habilidades requeridas y habilidades disponibles en el mercado.

Para conducir un Ferrari es importante invertir en las piezas, el diseño y el conductor. No hay futuro sin inversión y resultados sin retorno.

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