Rehumanización empresarial, un reto más para Recursos Humanos

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El éxito de una empresa no dependerá solamente de los beneficios económicos, sino también de su adaptación al cambio. La pandemia ha originado que la transformación digital ocupe el primer lugar en los desafíos de las empresas, pero este 2021 deberemos preocuparnos por la rehumanización.

Los gestores de talento tienen un papel fundamental a la hora de ayudar al equipo a desarrollar nuevas soft skills para adaptarse a los cambios de mercado y metodología. Sin embargo, al mismo tiempo también son los encargados de crear un buen ambiente laboral, alineando empresa y colaborador.

El informe de Speexx sobre Devolver el factor humano a los RR.HH. indica que las empresas pueden desarrollar una visión estratégica sostenible en el tiempo basando su estrategia en el talento y las soft skills.

Dispersión de la fuerza laboral

Hasta ahora RR.HH. debía prestar atención al clima que se respiraba en la oficina; sin embargo, la democratización del trabajo en remoto ha cambiado la forma de crear un buen clima.

La implementación de la tecnología ha modificado las formas y los canales de comunicación. La deshumanización de este contacto afecta principalmente a la motivación y al compromiso de los colaboradores con respecto a la empresa.

Ha aumentado el uso de las videollamadas y las reuniones; sin embargo, las charlas triviales y el sentimiento de equipo se han desvanecido a través de la pantalla.

Parece que ahora la información es mucho más formal, pensada solamente para las necesidades diarias. El uso de pantallas puede diluir la sensación de hablar con una persona; por ello, resulta más fácil desvincularse y ser más un espectador que un integrante.

Una de las principales soluciones para humanizar la comunicación es preguntarle al equipo y “tomarle la temperatura”. Por ejemplo, puedes realizar encuestas anónimas para que se incremente la participación.

Cuando ya sepas cómo están, debes abordar esta desvinculación creando espacios de contacto entre los colaboradores, animándolos a mantener charlas triviales y a participar de forma conjunta en actividades.

Parece que una de las principales secuelas del trabajo en remoto es el sentimiento de soledad y desmotivación. Como gestores de recursos humanos, es importante considerar estos riesgos psicológicos que pueden afectar tanto a colaboradores como a líderes del equipo.

Comunicación y “team building”

Si ya has considerado esta necesidad, es el momento de activar acciones para seguir trabajando esos vínculos con el equipo.

Además de las reuniones virtuales, se pueden crear eventos donde se aliente a participar los unos con los otros y hablar sobre proyectos nuevos, o realizar acciones grupales para celebrar cumpleaños o cafés en la distancia.

Facilita canales donde todos puedan interactuar libremente; por ejemplo, en las noticias que se comparten por la Intranet o en un tablón de anuncios virtual.

La tecnología ha aumentado la desconexión, pero esa misma herramienta nos puede ayudar a conectarnos de nuevo con todos los colaboradores.

Es importante que ellos tengan un medio y canal para expresarse. Se requiere un espacio en el que se sientan seguros y puedan expresar sentimientos, inquietudes y sugerencias.

Muchos colaboradores se quejan de que las empresas no los escuchan y creen que en Recursos Humanos no suelen ayudarlos. Ahora, cuando más nos necesitan, es el momento perfecto para trabajar esos vínculos y abordar esos recelos que puedan surgir.

Formación y desarrollo de las “soft skills”

En los periodos de cambio, las habilidades blandas cobran mucha más importancia. Por ejemplo, la resiliencia y la adaptación al cambio son un “must” indispensable para cualquier profesional, a fin de poder salir adelante.

Sin embargo, no solamente estas soft skills son necesarias, sino también la negociación, la habilidad para comunicarse de manera oral y escrita, y la organización del trabajo.

El trabajo en remoto ha originado que los profesionales sean mucho más independientes y deban gestionarse ellos mismos sus tiempos y tareas. No existe lugar para el microliderazgo.

La confianza y la libertad han facilitado el crecimiento de algunos colaboradores que se sentían atrapados.

La gestión del equipo y la formación de los líderes constituyen ahora tareas adicionales para la humanización de la empresa. Actualmente ya no es tolerable la expresión “no te pagamos para pensar”, ya que todo colaborador debe ejecutar sus tareas de la manera más inteligente y eficiente posible.

Liderazgo efectivo, el caballo de batalla

Uno de los aspectos más importantes en este reto de la humanización recae en la necesidad de formar a los líderes.

Si hace años que veíamos un cambio en este sentido, la pandemia ha originado que los líderes de los equipos modifiquen la relación con sus equipos.

Solamente una de cada 10 personas es un líder nato; el resto debe aprender a serlo. Recursos Humanos entra en escena a la hora de planificar formaciones para mejorar esta habilidad que normalmente asumimos que ya se posee, aunque ello siempre no es cierto.

Tener el equipo en la distancia dificulta la comunicación y también la dirección. Alinear los objetivos y potenciar la motivación resulta más difícil y la estrategia debe estar concebida de antemano para evitar perder al mejor talento.

Las soft skills de los líderes variarán según el equipo que tengan a cargo. Es importante brindarles herramientas para conocer a los profesionales que forman parte de ese equipo y determinar cuál es la mejor manera de comunicar.

Entre sus habilidades, debe primar la persuasión, la negociación y la empatía; pero también su capacidad racional para destinar los recursos en aquellas tareas que sean prioritarias o supongan más trabajo.

Ya no basta con tratar a todo el mundo por igual, sino que la personificación también llega en la forma de liderar.

Cada colaborador requiere una forma distinta de dirección, y es importante que los líderes lo identifiquen y lo implanten.

Recursos Humanos y su lado más humano

En todas las acciones anteriores, Recursos Humanos juega un papel fundamental. Los gestores de talento se han convertido en los impulsores de los cambios en las empresas. En menos de 6 meses, han instaurado un proceso de digitalización brutal.

Ahora es el momento de revisar todas esas implementaciones, analizar qué resultados tienen y corregir si se ha desvinculado mucho al colaborador de la empresa o si los valores se han perdido por el camino.

Para impulsar la humanización, recuerda que el valor principal de una organización son los colaboradores; ellos tienen unas necesidades distintas, unos objetivos diferentes y ganas de seguir creciendo.

Poner en el centro a los colaboradores y considerar su experiencia dentro de la empresa ayudará a mantener su compromiso y a aumentar su motivación. No dejes escapar esta oportunidad de mejorar la retención de tus colaboradores.

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