Sostenibilidad empresarial: un valor con mucho retorno

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Actualmente vivimos en un mundo donde la crisis climática preocupa. Esto ha originado que muchos consumidores les pregunten a las empresas sobre sus prácticas y estrategias de sostenibilidad.

Lo mismo ocurre con el talento: ya no quiere trabajar en empresas sin responsabilidad ni conciencia ambiental y social.

Hasta ahora, las estrategias se basaban más en la comunicación y el marketing; pero no en el impacto real que tenían las acciones de Responsabilidad Social Corporativa (RSC). Parecía más bien una intención y no una consecución real.

Las personas, tras su preocupación por el futuro, han empezado a modificar sus hábitos de consumo y su impacto en el medioambiente. Sin embargo, son las empresas las que tiene rol crucial en esta lucha contra el cambio climático, una responsabilidad social con el mundo y su población.

¿Qué es la sostenibilidad?

La sostenibilidad trata de proteger el planeta, frenar el cambio climático e impulsar el desarrollo social sin que pongamos en riesgo la vida sobre la Tierra y sin dejar a nadie atrás (inclusivos).

No es una meta fija; es un viaje continuo que no tiene fin. Los consumidores ya no le creen a una empresa que solo practica el greenwashing en su comunicación, pero no hace nada real para ello.

Quieren que las compañías sean transparentes con sus impactos y las soluciones que aportan, que dediquen tiempo y recursos a la mejora de la calidad de vida en el planeta.

La sostenibilidad en la empresa es, según Krista Walochik, socia de Talengo, un ecosistema que enfatiza el crecimiento y la rentabilidad. Se sustenta en tres pilares: la responsabilidad social, la responsabilidad medioambiental y la transparencia del cumplimiento de las leyes.

Una compañía puede impulsar que los consumidores adopten nuevos hábitos y, a la vez, producir de forma sostenible. Puede ser parte del cambio, un actor transformador.

Valor de futuro

Muchas empresas no abrazan el concepto de sostenibilidad porque creen que comprometerá la rentabilidad actual. Sin embargo, datos actuales muestran que grandes inversores promueven e invierten su capital en propuestas comprometidas con el medioambiente.

El mercado de la sostenibilidad es bastante lucrativo: supondrá unos 30 000 millones de dólares en 2030. Carlos Duarte, catedrático de Ecología de la Universidad Rey Abdula, de Arabia Saudí, dijo a OHR que es “la mayor oportunidad de negocio desde la Revolución Industrial”.

Además, la sostenibilidad impacta en el reclutamiento y en el perfil de los candidatos. No solo es una ventaja competitiva y un gran mercado; es una palanca de compromiso y atracción de profesionales a corto plazo.

Se ha convertido en un imperativo para cualquier empresa, da igual si es una organización industrial o una compañía de servicios; todas deben tener en mente la sostenibilidad de su negocio.

Cultura organizacional

Para promover este valor, es importante actualizar la cultura corporativa y ponderar la consecución del cambio de mentalidad y acciones. En este sentido, la comunicación corporativa debe tener una visión y gestión total para darla a conocer a los empleados, inversores, socios y a los candidatos.

La cultura, formada por la misión, visión y el propósito de la empresa, es un factor de integración decisivo a la hora de incorporar y retener al talento. En esa cultura debe estar visible el propósito que se persigue al incluir la sostenibilidad entre sus valores.

Las compañías líderes del futuro deberán renovar y alinear sus valores con las necesidades de las nuevas generaciones. Solo así podrán adaptarse a las peticiones de los clientes y seguir atrayendo a talento de calidad.

Deben acentuar su compromiso con la sociedad a través de la transparencia, la defensa de los derechos humanos y la puesta en valor de cuestiones medioambientales, igualdad y diversidad.

Movilizar a toda la empresa

Para poder conseguir los objetivos acerca de este asunto, es necesario movilizar a toda la empresa.

María López, consultora independiente especializada en innovación social, en una ponencia en IE Business School, afirmó que existen las siguientes palancas que permiten desarrollar esta transformación dentro de la organización: reflejar el compromiso de la alta dirección, garantizar la compensación de los empleos, definir el rol de los equipos de sostenibilidad para facilitar la coordinación con el resto de los departamentos, incorporar la sostenibilidad en los procesos de negocio y anticiparse a las necesidades del talento.

Según palabras de esta experta: “El triunfo o fracaso de la estrategia de sostenibilidad de la empresa depende en gran medida del compromiso por parte de la alta dirección y de que la sitúe como una cuestión prioritaria en la agenda. Es importante su discurso de apoyo tanto externo como interno, así como integrar la sostenibilidad en la visión estratégica corporativa”.

Es necesario cambiar los estilos de negocio, pero sobre todo el liderazgo.

Liderazgo sostenible

Las compañías han evolucionado y seguirán haciéndolo hacia modelos diferentes (capitalismo social). Para ello, continuarán adaptándose y anticipándose a las nuevas regulaciones, así como financiando e invirtiendo en metodologías sostenibles.

El líder hace que las cosas ocurran, pero para ello necesita un propósito. Ello a fin de trabajar en él e impulsar a su equipo a comprometerse con el proyecto.

El liderazgo sostenible se basa en el autoconocimiento de uno mismo y sus maneras de liderar, así como en un conocimiento claro del negocio y el sector.

Este mánager se caracteriza por estar abierto al cambio y retar constantemente el statu quo. Ya no se guía por ideas como “siempre se ha hecho así” o “si funciona, ¿por qué cambiarlo?”. Está constantemente buscando alternativas, estrategias y metodologías que ayuden a mejorar los resultados de la empresa y sus impactos en la sociedad.

El liderazgo sostenible se basa en trabajar en redarquía y no en jerarquía; es decir, laborar de forma inclusiva y en alianza con otros profesionales, equipos y empresas.

Esta nueva forma de gestionar se orienta hacia el bienestar, tanto personal, del equipo como del planeta.

Todo ello facilita la contratación de grandes talentos, de profesionales comprometidos con el propósito de mejorar el mundo y el impacto que los seres humanos tienen en él. Es un valor empresarial con un alto retorno.

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